ESCOCIA

Escocia limita al norte y oeste con el Océano Atlántico; al este con el Mar del Norte, al sur con Inglaterra y al suroeste con el Canal del Norte y el Mar de Irlanda.Está formada por dos regiones: una región de tierras bajas, en el sur, con praderas y paisaje rural en la cual se concentra la mayoría de la población y una región de tierras altas (Highlands) en el norte, dominada por las Montañas Grampian y el pico Ben Nevis (1.344 metros) que es el más alto de las Islas Británicas. Escocia cuenta además con un litoral espectacular. El territorio tiene lagos inmensos (especialmente en la parte norte y occidental). En la zona oeste hay varias islas, entre las cuales se encuentran la isla de Skye y la de Lewis y que forman parte de las llamadas Islas Hebridas. En la zona más septentrional de Escocia se encuentran las islas Orkney y Shetland.

El paisaje es de una gran belleza natural. Lagos y colinas, campos de brezo y bosques son las imágenes que el visitante espera encontrar en Escocia. Es cierto que Escocia es tan hermosa como sugieren las tarjetas postales. Escocia es uno de los países con menor densidad de población de la antigua Europa. Por este motivo, no es difícil encontrase con grandes extensiones deshabitadas en donde la única presencia humana es la suya. Aquí podrá contemplar las naturalezas más diversas, faisanes, delfines, ciervos, gansos, liebres, todos ellos en su hábitat natural, en la más absoluta libertad. También podrá descubrir lugares donde disfrutar de la auténtica gastronomía escocesa, que lo sorprenderá…
En el paisaje se pueden apreciar los rigores climáticos, en la parte baja de Escocia se pueden ver grandes árboles caducifolios y grandes llanuras verdes. De la mitad hacia arriba, la franja correspondiente a las highlands se puede ver un paisaje parecido a las estaciones de esquí, con praderas con tonos amarillentos, vegetación más típica de las zonas de frío, bosques escasos de árboles de hoja perenne y un paisaje más montañoso que la parte baja.
El clima es algo fresco por las latitudes en que se encuentra. Los inviernos son muy fríos y los veranos frescos.

Aventura al aire libre

Escocia alberga uno de los mayores páramos naturales que quedan en Europa occidental, un refugio para la fauna y la flora donde se puede contemplar a las águilas planear sobre los lochs y las montañas del norte de las Highlands, a las nutrias voltearse entre las algas en las costas de las Hébridas Exteriores y a los rorcuales aliblancos irrumpir entre bancos de caballa cerca de la costa de Mull. También es un territorio que invita a la aventura, donde se puede caminar por las mesetas de tundra de los Cairngorms, hacer equilibrios por las estrechísimas crestas suspendidas entre las rocosas cimas de los Cuillin, navegar en kayak entre las islas de las Hébridas Exteriores habitadas por focas, y dar un rápido paseo en lancha entre las aguas blancas del remolino de Corryvreckan. Además, se trata de un lugar que cambia según las estaciones, por lo que siempre que se visita ofrece algo nuevo. La primavera viene cargada de campanillas liliáceas en los bosques que rodean el Loch Lomond, mientras que, en verano, las playas de las Hébridas presumen de su arena dorada y sus aguas turquesa como si se tratase del Caribe. Octubre aporta un derroche de colores otoñales en los bosques de Perthshire y el invierno, una fina capa de crujiente nieve que cubre majestuosa los montes del Glen Coe.

Una larga historia

Escocia es una tierra con una rica y variada historia; un lugar en el que cada rincón del paisaje está anclado en el pasado: una granja desierta a las orillas de una isla, una llanura que fue campo de batalla, una playa donde los vikingos desembarcaban, una cueva que sirvió de refugio a Bonnie Prince Charlie. Cientos de castillos, desde las sencillas pero imponentes torres de Smailholm y Hermitage hasta las elaboradas fortalezas amatacanadas de Caerlaverock y Craigmillar, atestiguan el pasado turbulento del país. Son batallas que jugaron un papel vital en la formación de una nación, que se recuerdan y reviven en lugares como Bannockburn y Culloden. Museos y galerías como Kelvingrove en Glasgow, Discovery Point en Dundee y el Museo Marítimo de Aberdeen rememoran la influencia de ingenieros, artistas, exploradores, escritores e inventores escoceses en el mundo moderno.

El sabor de Escocia

Pero no solo viajan a las brumosas costas escocesas los amantes de la historia y la adrenalina. Cada vez son más los viajeros que han descubierto que los restaurantes han superado su mala reputación de comida frita y servicio antipático, y ya compiten con los mejores de Europa. Se profesa cada vez mayor respeto a los productos locales de alta calidad, lo que significa que se puede disfrutar de marisco fresco a las pocas horas de su captura, y de ternera y venado que se han criado a solo unos kilómetros del restaurante, así como de hortalizas cultivadas en el huerto macrobiótico del propio hotel. Todo ello maridado con un buen whisky de malta, rico, evocador y complejo, el verdadero sabor de Escocia.         

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