JORDANIA

Antiguo atractivo

Jordania ha acogido visitantes desde que las caravanas de camellos recorrían la legendaria carretera del Rey cargadas de incienso y especias. Mercaderes nabateos, legionarios romanos, ejércitos musulmanes y fervientes cruzados han atravesado esta tierra dejando a su paso monumentos espectaculares. A su vez, estos monumentos han atraído a una nueva ola de visitantes que desde principios del s. xix han quedado fascinados por este legado o han salido en busca de los orígenes de su fe.

Jordania, por lo tanto, no es ajena al turismo, y hay muchas maneras de disfrutar de una visita, ya sea en un corto viaje organizado o un circuito de interés arqueológico especializado, contratando un guía beduino al llegar o simplemente recorriendo el país al azar en un coche de alquiler. Solo se precisa una planificación mínima y un presupuesto modesto para visitar los principales lugares de interés, aunque se recomienda reservar habitación en los principales destinos en temporada alta, durante el mes de abril.

Maravilla del mundo

Por sus reducidas dimensiones y gran diversidad, Jordania recompensa incluso las visitas más cortas con puntos de interés y actividades de categoría. Petra, la antigua ciudad nabatea encerrada en el corazón de las escarpaduras de arenisca, es la joya de la corona entre las numerosas riquezas del país. El paso del angosto desfiladero llamado Siq hasta el Tesoro, el monumento más emblemático de Petra, es sublime y dejará una impresión indeleble hasta en el más saturado viajero. Se precisarán dos días como mínimo para aprovechar al máximo la visita, puesto que los distintos monumentos están muy dispersos y hay que andar bastante para verlos todos.

El clima en Jordania es mediterráneo semiárido con días soleados, sin nubes y noches frescas. La primavera y el otoño son agradables. La época de lluvias se extiende de febrero a marzo pero sólo en el norte del país. Aqaba, disfruta de un cálido y soleado invierno en el Mar Rojo. El Valle del Jordán tiene en cambio temperaturas más suaves durante el invierno alcanzando un promedio de 16 a 22 grados centígrados. La temperatura media en Amman de mayo a octubre es de 23 grados centígrados y de noviembre a abril 12 grados centígrados.
 

Vestimenta Apropiada

Un sombrero, lentes de sol y una cantimplora son esenciales en verano. Pero incluso en verano las noches son frías, así que se aconseja vayan equipados con ropa de media estación, camperas o sacos de lana. Los inviernos pueden ser fríos en extremo, especialmente en el este y en Amman necesitará un impermeable. Las mujeres que viajan solas pueden encontrarse con problemas, sobre todo si se mueven con ropas veraniegas escotadas y faldas cortas. Tanto hombres como mujeres deben usar ropas más conservadoras al entrar en las mezquitas, las mismas deben cubrir hombros y rodillas.

Jerash, Gerasa en tiempos antiguos, está situada en un hermoso valle verde en la tierra bíblica de Galaad. Un paseo por esta ciudad puede convertirse en un viaje en el tiempo. Se trata de una de las ciudades Greco-Romanas mejor conservadas del mundo por lo que es conocida como la 'Pompeya del Este' y forma parte, como Amman, de la antigua 'Decápolis'. Al acercarse a la ciudad el viajero se encuentra con El Arco de Adriano, la impresionante puerta de tres arcos, construida para conmemorar la entrada del Emperador Adriano en la ciudad en el año 129 d.C. Entrando en la villa destacan las arenas del Hipódromo donde tenían lugar las carreras de carros. Al final del camino se alza grandioso el Templo de Zeus, construido en 162 d. c. Al lado se encuentra el Teatro Sur, muestra de la expansión y prosperidad de la ciudad a principios del segundo siglo, y que cuenta con una impresionante acústica El teatro es utilizado actualmente y puede albergar a 3.000 espectadores.
 
Al adentrarse en la Plaza Oval y paseando por la Calle de las Columnas, o El Cardo sorprendemos un sinfín de ruinas, que constituyen asombrosas reliquias de antiguas civilizaciones, como El Forum, donde solían reunirse figuras públicas.
 
Una de las más fascinantes rutas dentro de Jerash es la procesión hacia el Templo de Artemis. Dejando a un lado una iglesia bizantina del siglo VI, que forma parte de la procesión, debemos pasar por el Propylaeum, la puerta de la catedral, formada por dos columnas. El camino incluye las escaleras que se alzan hasta la plaza del templo donde se encuentran los restos de un altar al aire libre. Unas cuantas escaleras más, que nos llevan a través de 22 columnas corínteas para llegar finalmente al templo de Artemis, hija de Zeus y hermana de Apolo, donde se pueden admirar las columnas corínteas que lo rodean.
 
Aún pueden verse, en algunos lugares de la ciudad, vestigios de los caminos gastados por los carros de la época. Dentro de esta interesante villa se han encontrado restos de asentamientos que datan de las Edades de Bronce, Hierro, Helenística, Romana y Bizantina, así como de los periodos Omeya y Abasida.
 
La antigua comunidad revive para los visitantes de hoy con nocturnos espectáculos de luz y sonido durante los meses de verano y con el espectacular Festival Anual de Arte y Cultura que se celebra en el mes de julio.
 
Pella es uno de los puntos arqueológicos más importantes de la región, cuya mayor parte de estructuras visibles datan de las épocas Romana, Bizantina e Islámica. De comparable importancia es la ciudad de Umm Quais, conocida como Gadara en la antigüedad. El punto más alto de Gadara se encuentra a 378 m. sobre el nivel del mar, proporcionando espléndidas vistas sobre la zona norte del Valle del Jordán, el Mar de Galilea (Lago Tiberiades), la garganta del Yarmouk y los Altos del Golán. En días claros, el pico nevado del monte Hermón se hace visible tras el Mar de Galilea y los Altos del Golán.
 
Al nordeste de Gadara se encuentra la antigua Abila, más rural que las anteriores, donde templos Romanos, iglesias Bizantinas y antiguas mezquitas se mezclan entre olivares y campos de trigo. Las excavaciones indican que el lugar estaba habitado hace 5.000 años a principios de la edad de bronce y parece haber sido utilizado por el hombre de modo continuo desde entonces.
 
La ciudad de Umm el Jimal, situada al borde de la árida y negra zona basáltica del nordeste jordano, contrasta con el esplendor del resto de las ciudades Greco-Romanas de la Decápolis. Es uno de los más impresionantes y arcaicos monumentos de las antiguas civilizaciones. La ciudad está llena de restos de numerosas casas de basalto negro, así como de iglesias, un edificio castrense Romano y los restos de un fuerte.
 
Al oeste de Jerash, en la aldea de Ajlun, sobre la cima de una montaña se encuentra el Castillo de Ajlun, muestra de la arquitectura castrense Arabe-Islámica del siglo XII construido en 1.184 por Izzedin Usama, uno de los generales del Caudillo árabe Salah-Al-Din (Saladino), y utilizado como base de operaciones para la expulsión de Las Cruzadas de Jordania en 1.189.
 
Mas cerca de Aman se encuentra Iraq el Amir, lugar cuya antigüedad se remonta a 4.000 años a. de C. y donde el visitante hallará una ciudad helénica cuidadosamente restaurada.

SITIOS DE INTERÉS

Amman, una de las ciudades más antiguas del mundo, es la capital del Reino Hachemita de Jordania. Fue construida sobre siete colinas, aunque en la actualidad suman al menos diecinueve. La ciudad cubre las colinas (denominadas jabal) con un manto de edificios blancos, beiges y ocres, que le confieren un aspecto cromático peculiar y debido a las piedras autóctonas usadas en la construcción es conocida por muchos como la Ciudad Blanca. Posee una historia fascinante: en tiempos de la Biblia era conocida como Rabbath Ammon, la capital de los Ammonites, corría el año 1200 a.C. Más tarde, durante el reinado de Ptolemy Philadelphus (283-246 a.C.) la ciudad fue reconstruida y llamada Philadelphia. Cuando la conquistó el Rey Herodes en 30 a.C. pasó a formar parte del imperio romano y llegó a ser considerada un miembro de la 'Decápolis' al ser incluida entre las diez ciudades Greco-Romanas del primer siglo antes de Cristo.
 
Amman es una dinámica ciudad con una población de más de un millón de habitantes y un activo centro comercial y administrativo en constante crecimiento. La ciudad está coronada por la Ciudadela, una colina en la que se encuentran varios lugares de gran interés para el viajero: las ruinas del Templo de Hércules , construido en tiempos del emperador Marco Aurelio (161-180 d.C.); el Palacio de Omayyad (720 d.C.) y la Iglesia Bizantina, construida alrededor de los siglos VI o VII y cuyo emplazamiento está marcado por unas columnas corínteas. También en esta colina se encuentra el Museo Arqueológico Nacional, que contiene restos de los primeros asentamientos en la región hace 700.000 años. Al pie de la Ciudadela está el Teatro Romano, construido en 170 d.C. y que cuenta con un aforo de 6.000 asientos. El Odeon es un pequeño teatro romano restaurado que se utiliza para conciertos. Cerca de allí el viajero curioso puede admirar en el Museo del Folklore y en el Museo de Tradición Popular Jordana, la amplia gama de artículos que recrean el mundo Jordano a través de trajes, objetos musicales, joyas tradicionales etc. En cuanto a los artistas contemporáneos jordanos, se pueden encontrar sus trabajos en La Galería de arte Nacional.
 
No podemos olvidarnos de la Nimphaeum, la ornamental fuente dedicada a las ninfas del agua.
 
La ciudad de Amman es amistosa y segura, se vuelve a un tiempo antigua y moderna, activa y misteriosa. En ella encontrará el explorador un lugar perfecto para recorrer, hacer compras, visitar los restaurantes, cafés, clubs nocturnos, y hoteles de todas las tarifas. El Ministerio de Turismo que se encuentra en la ciudad informa al visitante de todo cuanto ocurre en Amman.

Madaba: La ciudad de los mosaicos, se encuentra al sur de Amman. Es la ciudad moabita de Medeba, mencionada en la Biblia. Allí se encuentra una de las más grandes colecciones de mosaicos del mundo, llegando a tener, algunos de ellos, más de 1.400 años. La mayor parte de los mosaicos pertenecen a la época Bizantina y Omeya, de gran prosperidad. Una de las experiencias que no debe perderse el viajero que llega a Madaba es admirar el magnifico mapa mosaico de Palestina, posiblemente el más antiguo de la Tierra Santa, que data del siglo VI y descansa en la iglesia Greco Ortodoxa de San Jorge. En las cercanías se encuentra el lugar más venerado de Jordania, el histórico Monte Nebo, con una impresionante vista del Valle del Jordán y del Mar Muerto desde donde Moisés oteó la Tierra prometida y donde se cree se encuentra su tumba.
 
En la ciudad se puede visitar El Palacio Incendiado, donde recientes excavaciones revelan la existencia de varios mosaicos que decoraban los suelos de una gran residencia incendiada en la época Bizantina y que después fue abandonada. Las excavaciones continúan actualmente por lo que muchos accesos están cerrados al público. La Iglesia de al-Khadir del siglo VI y la Iglesia de la Virgen de la misma época, así como La Iglesia de los Apóstoles se hacen una visita obligada a la historia de la ciudad de Madaba. Sin olvidarnos del paseo cultural por el Museo de la ciudad.
 
Al sur de Madaba se encuentra la Fortaleza de Mukawir, la antigua Maquero, construida por Herodes el grande, y que pasó después al poder de Herodes Antipas. Allí fue encarcelado Juan el Bautista y allí es donde tuvo lugar la célebre danza de Salomé en honor a Herodes, quien le obsequió con la cabeza del Bautista para satisfacer sus deseos.
 
Umm-Er-Rasas es un asentamiento amurallado al sudeste de Madaba, con una imponente torre Bizantina de 15 m. de altura y los restos de una iglesia adornada con un hermoso pavimento de la época Omeya.
 
Kerak: La mayor parte de la ciudad está dentro de las murallas de la antigua ciudad de los cruzados y está dominada por el fuerte. Kerak está en las rutas de las antiguas caravanas que solían viajar de Egipto a Siria en tiempos de los reyes bíblicos, y que también fueron utilizadas por los griegos y romanos. El fuerte se haya restaurado. Aún es posible ver las cisternas donde se almacenaba el agua. El museo está bajando por un tramo de escaleras y guarda una de las muchas copias de la estela de Mesha y una traducción de su texto.

Los Castillos del Desierto: Al este de Amman, en el ancho desierto, se encuentran misteriosos monumentos históricos: castillos, fuertes, torres, baños, granjas, lugares de descanso de caravanas y palacios fortificados conocidos tradicionalmente como Castillos del Desierto. Entre ellos destaca la belleza de los frescos y la cúpula zodiacal de los baños de Qasr Amra, la enigmática fortaleza del Qasr Kharanah, el fuerte Romano transformado en Palacio residencial Omeya en Qasr-El-Hallabat, el Palacio revestido de ladrillo en Qasr-Mushatta, la inconclusa estructura de adobe de Qasr Tuba, el Oasis Azraq, y el fuerte Romano Qasr Azraq, utilizado por Laurence de Arabia como cuartel general en la revolución árabe.
 
A lo largo de la Autopista Real se encuentran dos auténticos castillos de Las Cruzadas del siglo XII, Karak y Shobak.
 
El Mar Muerto:  Está considerado como el punto más bajo del mundo, y se puede acceder a el desde Amman, a través de una corta carretera de 55 kilómetros que brinda un paisaje sin igual. El sol cae sobre las aguas del Mar Muerto llenándolo de brillo, y la majestuosidad de sus colinas en la lejanía lo convierten en un paraíso único en su género que deleitará al visitante.
 
No hay vida en sus aguas debido al exceso de sales y minerales, lo que en cambio, le dota de poderes curativos reconocidos desde la antigüedad. En las cercanías se encuentran las aguas termales de Zerqa Ma´ain.


Wadi Rum: También conocido como el Valle de la Luna, pues su suelo se asemeja a un paisaje lunar, posee el encanto del desierto, sorprendente por su belleza natural y formaciones majestuosas del terreno. Ha sido habitado por generaciones siendo hoy residencia de muchas tribus beduinas que se caracterizan especialmente por su sincera hospitalidad. Este lugar desafía al visitante a un safari en camello o en vehículos 4 x 4 a través de sus paisajes y revivir así los días de Laurence de Arabia, en el lugar donde David Lean rodó la película que narra su aventura, y como no, invita también a los alpinistas que se atrevan, a escalar sus escarpados picos de granito y arenisca.

Aqaba: constituye un pequeño pueblito de pescadores sobre el Mar Rojo al sur de Rum. En este lugar el desierto se transforma en un balneario cálido y soleado bordeado de palmeras y montañas que van cambiando de color al paso de las horas y rebosa de hermosura refrescado por la brisa del norte envuelto plácidamente en las aguas del Golfo de Aqaba. El lugar perfecto para terminar el viaje por este excitante país y relajarse para recordarlo todo.
 
Por su estratégica posición fue punto de unión de las rutas de Asia, Africa y Europa, lo que le ha dotado de una rica historia. Resulta de especial interés medieval y arqueológico la primitiva ciudad islámica de Ayla. No olvide visitar el fuerte de Aqaba, construido en el siglo XVI por el Sultán Mamluk Qansau Al-Ghauri y el museo residencia del Sharif Hussein Bin Ali, bisabuelo del Rey Hussein.

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