INDIA

India (en hindi, Bharat Ganarajiyá), república federal situada en el sur de Asia, que comprende, junto a Pakistán y Bangla Desh, el denominado subcontinente indio. La India es el séptimo país más extenso del mundo y el segundo más poblado después de China. Desde el punto de vista geográfico está formado por toda la península india y partes del continente asiático. Limita al norte con Afganistán, Tíbet, Nepal y Bután; al sur con el estrecho de Palk y el golfo de Mannar, que lo separa de Sri Lanka y el océano Índico; al oeste con el mar Arábigo y Pakistán; al este con Myanmar (Birmania), el golfo de Bengala y Bangla Desh, que casi separa por completo el noreste de la India del resto del país. Oficialmente denominada República de la India, es miembro de la Commonwealth of Nations, Junto a Jammu y Cachemira (cuyo estatuto jurídico-territorial definitivo aún no se ha determinado), la India tiene una superficie de 3.287.263 km2. La capital de la India es Nueva Delhi y la mayor ciudad Mumbay (ex Bombay).

Geografía

La India limita al noroeste con Pakistán, al norte con China, Nepal y Bután y al este con Bangladesh y Myanmar. El subcontinente indio limita al oeste con el Mar de Arabia, al este con la bahía de Bengala y al sur con el Océano Indico. Los estados indios situados en la parte más nororiental del país se encuentran separados del resto del país por Bangladesh. La Cordillera del Himalaya forma una barrera física, desde el noroeste hasta el norte, que separa a la India del resto del continente asiático. El país se puede dividir en cinco regiones principales: la parte Occidental, la Central, la del Norte, la Oriental y la del Sur.
La India dispone de un registro tan amplio de factores climáticos que es casi imposible señalar con exactitud el mejor momento para visitarla. En general, los meses más agradables en gran parte del territorio son de octubre a marzo. En el extremo meridional, la época más recomendable suele ser de enero a septiembre, por las pautas climáticas que imponen los monzones, mientras que Sikkim y las regiones más al noreste resultan más placenteras entre marzo y agosto. Cachemira y las zonas montañosas de Himachal Pradesh son más accesibles entre mayo y septiembre. Los desiertos del Rajastán y la región himalaya de la India, al noroeste, se encuentran en su mejor momento durante los monzones.
     
La temporada de senderismo en el Himalaya indio se extiende aproximadamente de abril a noviembre, aunque puede variar mucho según el trayecto, la altitud y la región concreta. La época de esquí transcurre de enero a marzo.

A continuación le presentamos una tabla con el promedio de temperatura en grados celsius, en tres de las más importantes ciudades de India.
La India ofrece un verdadero mosaico de razas, culturas y religiones. Negros, blancos, morenos, amarillos, rojizos, budistas, musulmanes, cristianos, jainistas, sijs y muchos más conforman una sociedad con 15 áreas lingüísticas en todo el país. Sin embargo, la cordialidad, amabilidad y simpatía son comunes a todos los indios que transmiten a los visitantes su concepto de vida armoniosa a través de su impresionante calor humano.
     
La sociedad india continua viviendo de acuerdo con el rígido sistema de castas en el que cada persona está incluido en un grupo de acuerdo con el trabajo que realiza para la sociedad. Aunque esta clasificación se ha vuelto más flexible en la actualidad, ya que es imposible mantenerla en los tiempos modernos, en la que por ejemplo todo el mundo se mezcla en los transportes públicos. Sin embargo, en el seno de las familias aún se mantiene, poniendo especial cuidado en el intercambio de alimentos, la elección de los matrimonios o la situación de la mayoría de las mujeres indias.
    
Es su mayor paradoja, la India es un país altamente tecnificado que, sin embargo, sigue apegado a las costumbres más tradicionales. En las ciudades las mujeres han conseguido ocupar los más altos cargos políticos como Indira Gandhi o trabajar en bancos, industrias y profesiones liberales pero en las zonas rurales su situación sigue siendo precaria. Aún se asfixian niñas al nacer ante la imposibilidad de pagar la dote a su futuro marido y todavía se puede ver la inmolación de viudas jóvenes en piras funerarias al morir su marido y no poder pagar la "deuda" contraída con su dote a la familia del cónyuge.
    
En la India las condiciones de vida son duras. La esperanza de vida es de 59 años para los hombres y uno más para las mujeres, mueren 78 niños de cada 1.000 nacidos. Existe un médico por cada 2.471 habitantes y la alfabetización de la población es del 48%. Sin embargo, quizá por su manera de entender la vida armonizando todos los aspectos de ella, los indios son un pueblo que disfruta de los aspectos positivos con intensidad, transmitiendo este sentimiento a todo aquel que visita su país.    

Arte

El arte y la cultura india están en gran manera influenciadas por las religiones que se profesan en este país, en especial, por el budismo. Las primeras manifestaciones artísticas indias son las plasmadas por la Cultura Harappa en cerámicas y sellos grabados. Durante el Período Védico se escribieron libros sagrados que aún hoy tienen una gran importancia dentro de la cultura india, el Mahabharata y el Ramayana. Durante el Imperio Maurya se produce el desarrollo de las artes, en arquitectura se utiliza fundamentalmente la piedra y temas decorativos como la palmeta, capiteles zoomorfos, principios de la doctrina budista y leones que simbolizan a Buda. En esta época se desarrolla el budismo y comienzan a aparecer las construcciones típicas de esta religión, las stupas, utilizadas para conservar reliquias, chaityas, santuarios y viharas (monasterios). También comienzan a aparecer representaciones de Buda, bien simbólicas bien humanas en forma de monje con el hombro derecho descubierto y la palma de la mano extendida hacia el fiel para demostrar la falta de temor.
     
La invasión musulmana deja también su poso en el arte de la India, así aparecen elementos islámicos como alminares y bóvedas junto a mandapas y arcos de kudú, típicamente hindúes. Resultan impresionantes el Alminar de Qutb ud Din Aibak de 72.55 m. la Mezquita de Jaunpur o el Mausoleo de Sasaram. De la dominación del Imperio Mongol son propios la riqueza de los materiales como el mármol blanco y las piedras preciosas, las decoraciones en piedra engastada y la absorción de elementos naturalistas propiamente indios. Estos dos estilos, islámico y mongol, se funden en construcciones únicas en todo el mundo como el Taj Mahal o el Fuerte Rojo de Delhi. Son destacables también las miniaturas tanto indias como mongoles de este período. La India Británica se caracteriza por los edificios de estilo colonial de blancas columnatas y el conocido como Babú, termino peyorativo para describir el Estilo Victoriano, principalmente neogótico.
     
La pintura india se desarrolla en frescos, tejidos y manuscritos y los temas suelen representar motivos religiosos, grandes hazañas o elementos de la naturaleza. Los colores suelen ser brillantes e intensos.
     
La literatura propia de la India se desarrolló en sus orígenes en manuscritos grabados en hojas de palmera o pergamino, guardados en planchas de madera y envueltos en tejidos. Este sistema de protección ha logrado que se hayan conservado prácticamente intactos volúmenes de los siglos X y XI. Ya en la época medieval se traducen los poemas épicos Ramayana y Mahabharata y surgen autores tan importantes como el cantor ciego Surdas, la princesa Meerabai y Jayadava con su maravilloso poema de amor Gita Govinda. Las dinastías mongoles promovieron la producción de libros como las memorias de Babur, el Tuzuk de Jahangir, el Babur Nama, el Timur Nama y el Akbar Nama, tres libros que narran la crónica oficial de aquella época. En el último siglo la literatura india ha obtenido reconocimiento mundial con el Premio Nobel de Literatura otorgado al maravilloso poeta Rabindranath Tagore en 1913 y numerosos autores jóvenes como Mala Sen continúan en la actualidad haciéndose un hueco dentro del panorama literario mundial.
    
El cine indio es muy popular. Actores como Amitabh Bachchan son verdaderos ídolos para el pueblo y, de hecho, varios actores, entre ellos Bachchan, Ramachandran o Rama Rao, han pasado al mundo de la política con bastante éxito. Los temas de las películas suelen ser moralistas, el bien siempre vence, como se puede comprobar en los filmes dirigidos por Manmohan Desai, uno de los directores preferidos por el público. Las canciones y los bailes son otro ingrediente típico del celuloide indio. Sin embargo en los últimos diez años han comenzado a proyectarse películas de contenido social como 'Rao Saheb' de Viajaya Mehta que cuenta la precaria situación de la mujer en la sociedad tradicional india y otras muestras de mayor calidad como 'Holi' de Ketan Mehta o 'Ekte Jibah' de Raja Mitra.        

Compras

La India es un verdadero paraíso para los amantes de las compras. En este país se pueden adquirir multitud de productos de todo tipo a precios más que razonables, en realidad, muy baratos, eso sí, es necesario regatear en los bazares y le aconsejamos que se lo tome como un juego. Estamos convencidos de que lo disfrutará intensamente.
     
Las artesanías son los artículos más apreciados. Destaca la industria textil por su buena calidad. Son famosas las sedas de Varanasi, Kanchipuran o las bordadas en oro de Mysore. También son muy solicitadas las telas de algodón de alegres colores de Rajastán, las desteñidas de Madrás, la lana de Cachemira con los preciosos chales de Pashmina, las sedas de Varanasi y el shahtush y el himrroo, mezcla de algodón y seda con decorativos estampados. Son también preciosos los tapices confeccionados a base de retales de telas de distintos tejidos, tamaños y colores, resultan además de hermosos, muy originales. Por otro lado, se puede adquirir ropa a precios muy asequibles, sobre todo, prendas de algodón, brocados, telas con plata y bordados en preciosos saris.
     
Las alfombras de Cachemira tienen renombre mundial aunque también son muy hermosas las del Tíbet, de brillantes colores.
     
Las joyas indias son muy admiradas. Destacan los adornos de gran tamaño realizados en plata de Rajasthán, la filigrana de Orissa, los diseños del estilo mongol, el oro tallado a mano en Kerala y Tamil Nadu y las perlas de Hyderabad. Se pueden adquirir a buen precio lapislázuli, zafiros estrella, piedras luna, aguamarinas y diamantes (entre otras piedras), para después engarzarlas a gusto del consumidor.
     
Los artículos en cuero como maletas, cinturones, bolsos y calzado compensan los diseños tradicionales con la excelente calidad.
      
Se pueden encontrar verdaderas maravillas como objetos de bronce y latón, hermosas tallas en marfil, sándalo, ébano y palo rosa; cestería, marquetería en mármol, instrumentos musicales y piezas de papel maché realmente originales, sin olvidar las marionetas del Rajasthán
     
También se pueden encontrar fragantes especies, deliciosos tés, olorosos jabones y exóticas esencias.
     
En la India se pueden adquirir magníficas antigüedades pero abundan las falsificaciones y las limitaciones legales son estrictas, no se pueden exportar bronces, piedras y objetos con más de cien años de antigüedad.
    
También es importante recordar que está prohibida la exportación de pieles de animales protegidos, así como marfil.   

Entretenimiento

Como antigua colonia inglesa, la India cuenta con un buen número de entretenimientos para disfrutar al máximo del tiempo libre.
     
La mayoría de los hoteles cuentan con instalaciones adecuadas para practicar deportes como tenis, squash, golf, natación, equitación y, como no, críquet, hockey, bádminton y polo.
      
Si se desean emociones más fuertes existen varias opciones. Se puede descender en barca por los ríos nevados del Himalaya, son famosos los cuatro ríos de Himachal Pradesh y las regiones de Ladakh y Garhwal. El ala delta es una excelente manera de disfrutar con los hermosos paisajes indios, existen clubes en Nueva Delhi, Mumbay, Shimla, Bangalore y Puné, entre otras ciudades. Recuerde que no se puede practicar durante la estación de los monzones. También se puede volar en globo alcanzando alturas superiores a los 800 pies o practicar el vuelo sin motor llevado por las suaves corrientes de aire indias. Delhi cuenta con clubes desde donde se puede partir para realizar estos vuelos. Los amantes de la montaña pueden practicar trekking caminando durante horas por la increíble naturaleza india entre bosques, lagos, prados de flores y cumbres nevadas, o bien, alpinismo (excepto en la época de los monzones), en Tughlaqabad, en las colinas de Aravalli, en los Ghats del Oeste y en el Valle de Manali, entre otras zonas. En ambos casos se cuenta con estaciones preparadas para acoger a los montañeros por lo que es aconsejable acudir previamente a las oficinas de turismo para recoger información.
      
Y de la montaña al ardiente desierto. Para disfrutar plenamente con los brillantes colores de las doradas arenas se pueden realizar safaris en camello a través del desierto de Thar, Jaisalmer, Bikaner y Shekawati.
      
Los amantes de la pesca podrán capturar piezas tanto de agua salada como dulce, desde truchas y mahseers hasta tiburones y karakaras. Es necesario poseer una licencia por lo que se debe acudir a las oficinas de turismo locales para obtener información.
     
En las principales ciudades se puede disfrutar en los espectáculos tradicionales de danza y música indios, discotecas, clubes, cines, teatros y museos.

Gastronomía

Si algo caracteriza a la gastronomía de la India es la fragancia y el peculiar sabor de sus especias. Todos los platos están aderezados con las más de veinticinco especias molidas con las que cuentan los cocineros indios para dar su toque personal. Cada combinación para los aliños es conocida como masala.
    
Una de las más conocidas es el curry utilizado en la actualidad en numerosos países europeos. La palabra curry procede de la india 'kari' que significa salsa de especias. En realidad el curry es una mezcla de especias como el jengibre, cilantro, curcuma, nuez moscada, cardamomo y semilla de amapola, aunque también puede llevar clavo y azafrán. También se utiliza mucho en la cocina india el yogurt mezclado bien con curry, bien con azúcar o con masala, es decir, otra salsa de especias.
   
Para empezar se pueden tomar variados aperitivos como samosas, frituras, dosa y vada.
   
Las verduras son frescas y de gran calidad. Sobre todo en el sur del país se pueden probar platos vegetarianos como el cutney de coco, los sambar con idili y los masala dosa (arroz fermentado y lentejas). En todo el país se puede tomar dhal, puré de lentejas con varios vegetales, además de los deliciosos bajji raitas, yogurt con pepinos y menta. En el norte del país, el arroz suele sustituirse por tortas conocidas como Puris, Chapatis y Nan.
     
Los platos de carne son muy sabrosos como el Rogan Josh, cordero al curry, las Gushtaba, albóndigas con especias en yogur, el Dhan sak, cordero o pollo con lentejas al curry y el Biryani, pollo o cordero con arroz, con sabor a naranja y aliñado con azúcar y agua de rosas. Es exquisita también la cocina Tanduri basada en pollo, carne o pescado adobado con hierbas aromáticas y asados en horno de barro. Como platos norteños de carne destacan los kababs, especie de brochetas de carne de cordero con verduras.
    
Como platos de pescado destacan el pato de Mumbay que, en realidad es un pescado llamado bombloe que se come frito o con curry, el pomfret, salmón indio, el Dahi Mach, pescado al curry con yogurt y sabor de cúrcuma y jengibre y los Mailai, langostinos al curry con coco.
    
Los postres indios son realmente deliciosos. Junto a frutas frescas como plátanos, mangos, fresas, albaricoques, naranjas y granadas se encuentran una gran variedad de dulces en forma de pudines hechos con leche, pasteles y creps. Los más conocidos son las Rasgullas, bolas de crema de queso con agua de rosas, los Gulab Jamuns, harina y leche con jarabe azucarado y las Jalebi, fritura de lentejas bañadas en caramelo, de sabor muy curioso. No deje de probar el fantástico helado indio, el Kulfi.
    
Como digestivo para después de las comidas los indios toman pan, una hoja de betel rellena de anís y cardamomo.
    
En todos los hoteles de las grandes ciudades se puede comer menú internacional pero la cocina india es muy sabrosa y merece la pena probarse. Recuerde que en la India es costumbre comer con los dedos pero, eso sí, sólo con los de la mano derecha.
    
Bebida
La bebida más tomada en la India es el té que se puede encontrar de múltiples variedades. Se suele tomar con mucho azúcar y leche. Los habitantes del sur prefieren, sin embargo, el café. Como bebidas típicas muy refrescantes destacan el Nimbu pani, de limón, el Lassi, crema de leche granizada y el agua de coco ingerida directamente del fruto. La cerveza y la ginebra nacionales son de excelente calidad y no son caras. Se encuentran sin dificultad todo tipo de refrescos, agua mineral y licores occidentales. Es aconsejable beber agua embotellada. Si decide tomar alcohol recuerde que es necesario un permiso para su consumición en Tamil Nadu y Gujarat.

AGRA

El Taj Mahal, un palacio descrito como el más extravagante monumento jamás erigido por amor, se ha convertido en el emblema turístico de la India. Este conmovedor mausoleo mongol fue construido por el emperador Shah Jahan en memoria de su segunda esposa, Mumtaz Mahal, cuya muerte al dar a luz en 1631 dejó al emperador tan desconsolado que, al parecer, su pelo encaneció de la noche a la mañana. El edificio se inició aquel mismo año, si bien no se terminó hasta 1653.
     
Por mucho que el emperador perdiera el color de su cabello, su sentido del detalle siguió siendo, por lo visto, muy agudo. La sensación de perfección que produce la arquitectura del Taj Mahal no disminuye cuando se estudia de cerca, sino que queda todavía más patente. El mármol del monumento lleva engastadas piedras semipreciosas, que forman un elaborado dibujo. Quien quiera visitar esta maravilla debe tener en cuenta que permanece cerrado los lunes.
      
Otro atractivo importante de la ciudad es un enorme fuerte de piedra arenisca roja maciza, el Agra Fort, también a orillas del río Yamuna. Las colosales dobles murallas del edificio se elevan a más de 20 m y miden 2,5 km de perímetro. Están rodeadas por un fétido foso y contienen un laberinto de magníficas salas, mezquitas, cámaras y jardines que forman una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Lamentablemente, no todos los edificios pueden visitarse. Por ejemplo, la mezquita de la Perla, de mármol blanco, considerada por algunos como la más hermosa de la India, permanece cerrada a los visitantes.
     
Otras joyas mongoles que vale la pena visitar en esta zona incluyen el Itimad-ud-daulah, muchos de cuyos elementos sirvieron de modelo en la construcción del Taj Mahal, y también el Mausoleo de Akbar, en Sikandra, con una mezcla de motivos islámicos, hindúes, budistas, jainistas y cristianos, a imagen de la filosofía religiosa sincrética preconizada por Akbar.
     
Agra está bastante cerca de Delhi (a unos 200 km) y puede, por lo tanto, visitarse en un solo día. Se encuentra en el circuito turístico más transitado, por lo que abundan los medios de transporte para llegar hasta allí: avión, autobús o ferrocarril.    


SITIOS DE INTERÉS

Delhi
La Capital de la India, que hoy abriga más de diez millones de habitantes, es la ciudad de la continuidad. Sus sitios arqueológicos muestran que la historia de Delhi se remonta al primer milenio antes de Cristo. Por tanto, es una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo. Ciudad de muchas capas, cada una con su propia historia, donde muchas civilizaciones se irguieron, fueron destruídas y reconstruídas, también. El significado de la ciudad está en el rol que ha jugado a través de la Historia, con la marca de haber sido el centro de un imperio durante la mayor parte del último milenio.
     
En cualquier lugar de Delhi nos encontramos con edificios que tienen un interés arqueológico, que van desde los vestigios de las murallas del fortín de los Tomar y Chauhans; los edificios dentro del Sitio de Patrimonio Mundial del Qutub, complejo de los Turcos Ilbari; los restos de Siri y otras construcciones de Khaljis: varios fuertes, tumbas, mezquitas hasta casi todo tipo de arquitectura.

Como una aglomeración urbana, no se compara a otra ciudad de la India. Lo que predomina en Calcuta y Mumbay es la arquitectura colonial. En Agra se pueden ver edificios Mughal; en Pondicherry, de origen francés. Pero en Delhi se encuentra de todo, arquitectura sultánica, de los Mughal y británica de todos los estilos. Así como Londres o el Cairo, Delhi es un museo patrimonial.
     
Delhi incluye Nueva Delhi, capital del país y centro neurálgico de los itinerarios por el norte. Es una base excelente para visitar Agra y su palacio Taj Mahal, y Jaipur, con su colorido rajastaní, se encuentra a menos de cinco horas de viaje. Para llegar hasta el Himalaya, al norte, o a los ghats de Benarés, al este, hay que pasar casi siempre por Delhi.

Calcuta

La ciudad principal de Bengala Occidental se desparrama, al azar, a lo largo de la orilla oriental del río Hooghly. Antaño gloriosa capital de la India británica, su historia de horror urbano, de miseria y hambruna empezó con la Partición, y la consiguiente llegada de miles de refugiados. Sin embargo, insiste en proclamarse la Ciudad de la Alegría y se revela como uno de los centros urbanos más fascinantes y acogedores del país, la urbe intelectual de la nación, y una animada palestra de las artes y la política.
   
En el imprescindible pulmón de la ciudad, la enorme extensión abierta del Maidan, los habitantes de Calcuta pasan su tiempo de ocio, juegan al fútbol o al críquet, celebran asambleas políticas y practican el yoga. Allí pastan también sus rebaños. La gran dimensión de este parque le permite abarcar el enorme Fort William, todavía en activo en la actualidad, y cuyo interior sólo se puede visitar con un permiso especial, raras veces concedido. En el extremo meridional del Maidan se encuentra un enorme monumento de mármol blanco, el Victoria Memorial, que contiene una anticuada estatua de la reina británica Victoria en la fachada y una amplia colección de objetos históricos angloindios en su interior.
    
El centro administrativo de Calcuta, en la plaza Dalhousie, se conoce por BBD Bagh. Aquí cohabitan lo brutal y lo fantasioso: a un lado, se halla el Edificio de los Escritores, donde los escritores (un curioso eufemismo para denominar a los oficinistas) se afanan en un kafkiano laberinto de pasillos y vastas salas, contra cuyas paredes se amontonan formularios por quintuplicado y copias al carbón; al otro lado se encuentra el edificio de Correos, construido en el emplazamiento del legendario Agujero Negro de Calcuta. Fue aquí donde, en una pegajosa noche de 1756, más de 140 habitantes británicos fueron encerrados en un sótano, en el que muchos de ellos murieron por falta de aire durante el curso de la noche.
     
Según cuenta la leyenda, cuando el cadáver de la esposa del dios Siva fue desmembrado, uno de sus dedos cayó en el lugar donde actualmente se levanta el templo de Kali, que constituye un centro de peregrinación sólo apto para personas no impresionables. Por la mañana, los devotos sacrifican cabras, cortándoles el cuello, para satisfacer la sed de sangre de la diosa.
    
Otros centros de interés de la ciudad son: el excelente Museo de la India, el mayor y seguramente el mejor del país (aunque polvoriento y deteriorado por falta de fondos); el Jardín Botánico, que alberga una higuera de Bengala de 200 años que, según dicen, posee la segunda copa más grande del mundo (la mayor es la de un árbol que está en Andhra Pradesh), y el emblemático puente Howrah, un puente voladizo que, al parecer, es el más transitado del mundo.
     
En Chowringhee, al sur del puente Howrah, abundan los alojamientos económicos, restaurantes baratos y bares. Sudder Street, que desemboca en Chowringhee Road, es el punto de reunión de los trotamundos. En esta zona también abundan las salas de cine, donde se proyectan los productos cinematográficos de Calcuta, así como las películas de Hollywood más recientes y sus primas de Bollywood. Calcuta no puede considerarse un paraíso para ir de compras, especialmente desde que una ley municipal prohibió la venta callejera, pero el New Market, al norte de Sudder Street, es un buen lugar para regatear el precio de muchos productos, desde prendas de vestir hasta objetos de mimbre.
    
La ciudad se encuentra en el circuito internacional, Indian Airlines de Calcuta ofrece frecuentes vuelos nacionales con destino a las principales urbes del país, entre ellas Delhi, Bangalore, Madrás, Mumbay y Lucknow. En términos generales, es mejor viajar en tren que en autobús aunque, si se prefiere este último medio de transporte, se debe ir a buscar el Rocket Service (servicio cohete) en la estación de autobuses del Paseo. Hay dos estaciones de ferrocarril: la Howrah, en la orilla occidental del río Hooghly, para los trenes que van a la ciudad, o la Sealdah, en la otra orilla, para los que se dirigen a Darjeeling u otras regiones septentrionales.

Simla

La llamada Capital Veraniega de la India británica se extiende a lo largo de una colina con forma de media luna, a una altitud de más de 2.100 m, en la zona meridional de Himachal Pradesh. Fue la estación de montaña más importante de la colonia, y la vida social que se cultivaba aquí durante los meses de verano, cuando los británicos llegaban escapando del tórrido calor de las tierras bajas, es legendaria: bailes, partidas de bridge y desfiles iban a la par con el chismorreo, la intriga y el romance. Actualmente, los funcionarios, administradores y señoras distinguidas del Raj han sido sustituidos por hordas de turistas, pero los ecos del pasado colonial siguen resonando con fuerza. La famosa calle principal, el Mall, todavía corre a lo largo de la colina, bordeada por majestuosas mansiones de estilo inglés. Otros elementos que consolidan el sabor europeo de la ciudad son Christ Church, Gorton Castle y la antigua residencia del virrey, con aires de fortaleza.
    
Una vez que se ha cumplido con el paseo obligatorio por el Mall, soñando con Kipling, Burton y Merchant-Ivory, vale la pena explorar las estrechas callejuelas que descienden en picado desde la cima de la colina hacia pintorescos bazares. También se puede dar un interesante paseo hasta el Jakhu Temple, dedicado al dios mono Hanuman. Situado en el punto más alto de la colina, ofrece hermosas vistas de la ciudad, el valle circundante y los picos coronados de nieve. Otros lugares pintorescos en los alrededores son unas cataratas de 70 m de altura, las Chadwick Falls, una zona ideal para ir de picnic situada en Prospect Hill, y Wildflower Hall, donde se encontraba antaño la mansión de Lord Kitchener. La estación de esquí de Kufri se encuentra sólo a 15 km al este, aunque las precipitaciones de nieve han sido tan escasas en los últimos años que se está considerando la posibilidad de suspender las operaciones turísticas. Las pistas son adecuadas para principiantes, y la nieve es más probable entre enero y febrero.
    
Simla no está tan bien conectada por vía aérea como otros destinos del Himalaya, aunque hay dos o tres compañías que llevan hasta allí. La falta de medios de transporte aéreo está compensada por el número de trenes y autobuses. Tres tipos de autobús (público, privado y los de la compañía de desarrollo turístico de Himachal Pradesh, HPTDC) conectan Simla con Delhi prácticamente a diario. El llamado tren de juguete de Simla es, sin embargo, suficientemente grande para llevar al viajero hasta Kalka, en el norte, donde podrá tomar el New Delhi Queen, relativamente amplio y confortable, que cubre el trayecto restante hasta Delhi.

Jaipur

La capital del Rajastán se conoce popularmente como la Ciudad Rosa, a causa de la tonalidad ocre rosada de sus antiguos edificios y murallas almenadas. Los rajputs, originarios de la región, asociaban el color rosa con la hospitalidad y, según se dice, pintaron la ciudad de este color con ocasión de la visita del príncipe Alfredo de Gran Bretaña, en 1853. Esta tradición y el ambiente relajado y acogedor de Jaipur siguen vigentes hoy en día.
     
Jaipur debe su nombre, fundación y cuidadosa planificación al gran guerrero y astrónomo maharajá Jai Singh II (1699-1744), que aprovechó el debilitamiento del poder mongol para abandonar su fortaleza en las montañas, cerca de Amber, donde le faltaba espacio, y bajar hasta las tierras bajas en 1727. Construyó las murallas de la ciudad y sus seis bloques rectangulares con la ayuda del Shilpa-Shastra, un antiguo tratado de arquitectura hindú.
     
Actualmente, Jaipur es una ciudad de anchas avenidas y notable armonía arquitectónica, construida en el lecho desecado de un lago y rodeada de colinas desérticas. Es una localidad llena de colorido, y bajo la luz del atardecer irradia un mágico y cálido resplandor. Cuenta con 1,5 millones de habitantes, y se ha extendido más allá de sus confines fortificados originales, pero la mayoría de sus atractivos se encuentran concentrados en la ciudad rosa amurallada, al noreste de la urbe. Las murallas conservan todas sus siete puertas originales, una de las cuales lleva hasta el Johari Bazaar, el famoso mercado de los joyeros.
     
El monumento más obvio es el Iswari Minar Swarga Sul, un minarete construido para dominar la ciudad, aunque la imagen más impresionante es el asombroso trabajo artístico de la fachada de cinco pisos del Hawa Mahal, o palacio de los vientos. Fue construido en 1799 para que las damas de la casa real pudieran contemplar la vida en las calles y las procesiones, y forma parte del conjunto palaciego que constituye el corazón de la ciudad vieja.
    
Muchas líneas aéreas internacionales ha establecido sus oficinas en Jaipur Towers. Hay vuelos diarios hacia Delhi, y la mayoría siguen viaje hasta Mumbay vía Jodhpur, Udaipur y Aurangabad. El Sistema de Transporte del Rajastán cubre las principales ciudades de dicho estado, así como los servicios privados de lujo. El tren comunica también la mayoría de estos destinos.   

Udaipur

La ciudad más romántica del Rajastán, construida alrededor del maravilloso lago Pichola, ha sido inevitablemente apodada la Venecia de Oriente. Fundada en 1568 por Udai Singh, constituye una armoniosa mezcla india de edificios encalados, palacios de mármol, jardines a orillas del lago, templos y havelis (casas tradicionales). Puede enorgullecerse de una envidiable herencia artística, una enorme reputación en cuanto a las artes escénicas y una abundancia relativa de agua, todo lo cual ha contribuido a convertirla en un oasis de cultura y animación en medio de una monótona aridez.
     
El lago Pichola es el eje de la ciudad y contiene dos maravillosos palacios isleños ( Jagniwas y Jagmandir ), que definen perfectamente la fantasía rajput. El primero es, actualmente, un exquisito hotel de lujo. El enorme City Palace domina el lago y está cubierto de balcones, torres y cúpulas. Contiene un museo, bonitos jardines y más hoteles de lujo. Entre los atractivos de Udaipur se encuentran las puertas de la antigua ciudad amurallada y sus hermosos callejones; el magnífico templo indoario de Jagdish, construido a mediados del siglo XVII, y el Bagore ki Haveli, antaño residencia de los invitados de la realeza a orillas del lago, que ha sido convertido en un centro cultural.
     
A pesar de la larga lista de monumentos y lugares de interés, lo mejor de Udaipur es, sin duda, encontrar un agradable alojamiento a orillas del lago, subirse al tejado y contemplar la actividad en los ghats, escuchar el rítmico sonido que producen las lavanderas al golpear sin piedad su colada, y percibir los sutiles cambios de la luz en el agua mientras avanza lentamente el día.
    
Indian Airlines ofrece vuelos diarios a Delhi, Jaipur, Mumbay y Aurangabad. Numerosos autobuses estatales salen de Udaipur hacia otros centros regionales, así como hacia Delhi y Ahmedebad. Si se viaja en autobús, conviene tomar un directo: en caso contrario se tardan muchas horas en llegar a destino. Las líneas de ferrocarril de Udaipur son únicamente de vía estrecha, y aunque está prevista su conversión al ancho de vía normal, nadie sabe exactamente cuándo. Casi siempre resulta más rápido viajar en autobús. Otro medio para moverse por la región son los taxis, pero conviene practicar las habilidades negociadoras y regatear un poco el precio antes de subirse al vehículo.
   
   
Mysore

Esta encantadora y tranquila ciudad ha sido desde hace tiempo la favorita de muchos viajeros por su tamaño abordable, su clima benigno y su tendencia a conservar y promover su patrimonio cultural en lugar de reemplazarlo. La localidad es famosa por su seda y constituye, también, un floreciente centro para el comercio del sándalo y el incienso, aunque el aire no sea precisamente más fragante que el de cualquier otra ciudad.
     
Hasta la independencia, Mysore fue la sede de los Maharajás de Mysore, un principado que cubría alrededor de una tercera parte de el actual estado de Karnataka. El indosarraceno Palacio del Maharajá es el principal atractivo de la ciudad, con su caleidoscopio de cristales de colores, ornamentados espejos, techos artesonados de caoba, puertas de plata maciza y colorido abrumador.
      
El mercado de fruta y verdura de Devaraja, en el corazón de la ciudad, es uno de los más pintorescos de la India. Otro centro de interés importante es la ascensión de mil peldaños hasta la cima de Chamundi Hill, donde se encuentra el enorme templo de Chamundeswari. El famoso Nandi (toro de Siva), de piedra maciza y 5 metros de altura, monta la guardia ante la escalinata. El Festival Dussehra, que se celebra durante 10 días a principios de octubre, culmina con una espectacular procesión de elefantes ricamente engalanados, criados de librea, caballería, bandas de música e imágenes de deidades hindúes cubiertas de flores.
    
No hay ningún vuelo hasta Mysore, por lo que el autobús y el tren son las únicas opciones para llegar hasta allí. Cada 15 minutos un autobús con destino a Bangalore sale disparado a vertiginosa velocidad de la estación, junto a otros con destinos regionales, entre los que se encuentra el Parque Nacional de Bandipur. Varios servicios privados circulan a un ritmo más pausado hacia Mumbay, Goa, Madrás e Hyderabad. Raras veces se forman largas colas para reservar billete en la estación de Mysore, y diariamente parten cuatro trenes directos hacia Bangalore, además del rápido Shatabdi Express, con aire acondicionado, que sale a las 14.10 cada día excepto los martes, y que sigue hasta Madrás.

Cochin
La ciudad portuaria de Cochin está situada en un grupo de islotes y estrechas penínsulas. Las zonas más antiguas de la localidad son una insólita mezcla del Portugal medieval, Holanda y un pueblo inglés, todo ello injertado en la tropical costa malabar. Al borde del agua se encuentra St Francis Church, la iglesia más antigua de la India, un palacio portugués de 450 años de antigüedad, redes de pesca chinas extendidas más allá de Fort Cochin, y una sinagoga que se remonta a mediados del siglo XVI. Los transbordadores navegan sin cesar entre las distintas zonas de Cochin, y no es excepcional ver algún delfín en las aguas del puerto. La mayoría de monumentos históricos se hallan en Fort Cochin o Mattancherry.
      
Indian Airlines ofrece vuelos diarios hacia Bangalore, Mumbay, Delhi, Goa y Madrás. Si el presupuesto del viajero no le permite volar, una enorme cantidad de autobuses dejan Cochin a intervalos regulares hacia todas las direcciones. No hay ningún problema en encontrar un autobús, estatal o privado, para dirigirse a las regiones circundantes, pero los billetes no pueden reservarse con antelación. No queda más remedio que presentarse en la estación, unirse a la multitud y esperar hasta encontrar asiento. Si la iniciativa fracasa, siempre se puede recurrir a los trenes que circulan diariamente a lo largo de la costa hacia los principales destinos.   

Darjeeling
A una altitud de más de 2.100 m, en el extremo septentrional de Bengala Occidental, Darjeeling ha sido una estación de montaña muy apreciada por los británicos desde que éstos establecieron en ella un centro de recuperación y recreo para sus tropas a mediados del siglo XIX. En la actualidad, la ciudad es tan popular como siempre, y ofrece visitas a los monasterios budistas y a las plantaciones de té, compras en bulliciosos bazares, y senderismo en parajes de gran altitud hacia el norte. Como en otros muchos lugares del Himalaya, llegar hasta este punto ya constituye la mitad de la diversión y, además, cuenta con el famoso tren miniatura, que serpentea y da marcha atrás en su camino desde las tierras bajas hasta Darjeeling.
     
Entre los principales atractivos de la ciudad se encuentra el Passanger Ropeway, el primer telesilla construido en la India, que conecta Darjeeling con Singla Bazaar, en el río Little Ranjit, muy abajo. Se trata, sin duda, de una excursión sensacional, aunque quizá no demasiado recomendable para quienes sufran de vértigo. Lamentablemente, el telesilla no funciona siempre, y hay que llamar con antelación para informarse. Cerca de allí se encuentra el parque zoológico, que alberga tigres siberianos y pandas rojos (una especie poco habitual). Los preciosos leopardos de la nieve se encuentran en un recinto aparte, y reciben un trato mucho más razonable. Para descubrir los entresijos del complejo proceso de producción del té, lo mejor es visitar el Happy Valley Tea Estate; también puede saborearse la cosecha del año en el impresionante Gymkhana Club, antaño lugar de recreo del Raj.
     
Para llegar, la forma más fácil y cómoda de viajar es el avión, que sin embargo aterriza a 90 km de la ciudad, cerca de Siliguri, en la llanura de Bagdogra, aunque hay un transporte que lleva desde el aeropuerto hasta Darjeeling. También existen varias líneas de autobuses para dejar la ciudad.
    
Jaisalmer
Esta fortaleza en el desierto, cerca de la frontera del Rajastán con Pakistán, parece recién salida de un cuento de hadas árabe. Fundada en el siglo XII para funcionar como estación de paso para las caravanas de camellos que viajaban entre la India y Asia Central, Jaisalmer es una ciudad de caliza dorada con murallas almenadas, una magnífica fortaleza, y varios havelis de piedra y madera exquisitamente tallada. Vista al atardecer, y desde lejos, resplandece con la luminosidad de un espejismo.
      
El impresionante fuerte de Jaisalmer corona una colina de 80 m de altitud, y aproximadamente una cuarta parte de los 40.000 habitantes de la ciudad residen entre sus murallas. Poca cosa ha cambiado en este lugar desde hace siglos. Si alguna vez se intentara realizar un esfuerzo récord para reunir un gran número de casas, templos y palacios en un espacio reducido, éste sería el resultado: el fuerte es una verdadera colmena de callejuelas serpenteantes, con formidables puertas en las murallas, un palacio de Maharajá, un patio de ceremonias y unos templos jainistas bellamente esculpidos. Los más hermosos havelis construidos por los ricos mercaderes de Jaisalmer son Patwon ki Haveli, Salim Singh ki Haveli y Nathmal ki Haveli.
     
A pesar de ser extraordinariamente pintoresco, no es preciso forzar demasiado la vista para darse cuenta de que Jaisalmer se está deteriorando a un ritmo alarmante. Su desintegración ha conseguido, por fin, reunir a grupos locales y gubernamentales con intereses arqueológicos y turísticos, y se ha lanzado una campaña con el lema "Jaisalmer en peligro" en el Reino Unido.
     
Las excursiones a camello son un buen negocio en Jaisalmer, y resultan una forma estupenda de descubrir el desierto.El mejor momento del año para recorrerlos es entre octubre y febrero.
    
Rajastán cuenta con un sistema de autobuses razonablemente fiable y una red ferroviaria bastante extensa, de manera que no cuesta demasiado llegar hasta Jaisalmer. En ciertos tramos del ferrocarril, se están realizando obras para mejorar la rapidez del transporte, por lo que conviene comprobar en la estación los nuevos horarios y posibles cambios de ruta. Aquellos que quieran experimentar cómo viven los más afortunados de la tierra, pueden reservar alojamiento en el Palace on Wheels, que pasa por Jaisalmer en su regio camino. Se trata de un hotel móvil, sobre ruedas, decorado como el carruaje tradicional de ceremonia de un maharajá, tan caro como lujoso. Jaisalmer se encuentra a 795 km de Delhi.
    
Leh
Leh, antaño punto de partida para las caravanas de yaks que se dirigían hacia Asia Central, se halla situada en un pequeño valle justo al norte del valle del Indo. En la actualidad es, en parte, centro militar estratégico y, en parte, centro turístico. Su valor más seguro para alcanzar la fama es el Leh Palace, construido en el siglo XVI, aunque actualmente desierto y muy deteriorado: un legado de las guerras de Ladakh con Cachemira, en el siglo XIX. El motivo principal para realizar la ascensión hasta allí es la magnífica vista que se divisa desde el tejado. Las montañas Zanskar, al otro lado del río Indo, parecen estar al alcance de la mano. El palacio fue vendido al organismo arqueológico de la India por la familia real de Ladakh y, en la actualidad, se está programando un ambicioso proyecto de restauración. Con un poco de suerte, se puede conseguir que un monje abra la sala de plegaria central, preservada pero fuera de uso en la actualidad. Es un lugar polvoriento y misterioso, con enormes máscaras asomando entre las tinieblas. Vale la pena escapar de las tiendas de artesanía y los restaurantes de mochileros para pasear por las sinuosas callejuelas del barrio antiguo, y vislumbrar el aspecto que tenía la localidad antes de que empezara a recibir la visita de los turistas.
    
Desde Leh se puede realizar una excursión de una sola jornada, muy popular, hasta el Tikse Gompa, a 20 km, en un pintoresco enclave que domina el río Indo. Este centro religioso alberga una importante colección de libros de estilo tibetano y algunas obras de arte excelentes. También resulta un buen lugar para asistir a ceremonias religiosas. El Hemis Gompa, que está a 45 km, es el templo más grande e importante de Ladakh, famoso por su Hemis Festival, dos días de elaboradas danzas de máscaras ante una muchedumbre de apasionados espectadores, que suele celebrarse la segunda mitad de junio o a principios de julio. Para aquellos que no hayan experimentado una sacudida suficiente de adrenalina en el viaje hasta Ladakh, el descenso en aguas rápidas del Indo puede convinarse con excursiones de senderismo en los valles del Markha y del Indo.
    
Cómo llegar o partir de Leh puede variar bastante según la época del año: de junio a septiembre no presenta ningún problema arribar en avión, pero la cosa cambia en cuanto llegan los meses de invierno. Si las condiciones climáticas lo permiten, se puede volar desde y hacia Delhi, Jangmur y Srinagar. Pero sólo hay dos rutas de autobús para salir de Leh, y ambas están aquejadas del principio de la incertidumbre: a veces los vehículos no aparecen. En el peor de los casos, siempre nos queda el recurso de los vehículos todo terreno y taxis de larga distancia, más caros que los autobuses, aunque con la ventaja de hallarse siempre disponibles.
  
Khajuraho
Esta preciosa y tranquila población, en el norte de Madhya Pradesh, cuenta con una saturación de edificios religiosos. Se pueden encontrar templos dedicados a todo lo imaginable: dioses del sol, toros sagrados y, lo más espectacular y memorable de todo, sexo. Las posibilidades eróticas que sugieren las estatuas de piedra han contribuido a consolidar la fama internacional de Khajuraho. Otro elemento destacado del arte de esta ciudad es la artesanía, profusamente decorada, del período Chandela, una dinastía que perduró durante cinco siglos antes de caer bajo el empuje del islam. Los visitantes también pueden asistir a un festival de danza que se celebra en marzo y congrega a varios de los mejores bailarines clásicos del país, y para el que los templos, espléndidamente iluminados, forman un espectacular telón de fondo.
       
Los edificios religiosos de mayor tamaño e importancia se encuentran en el grupo occidental, de gran belleza arquitectónica. En su exterior, los templos consisten en torres curvilíneas con racimos de torrecitas más pequeñas pegadas a ellas, y sugieren los picos de las montañas convergiendo alrededor de una gran cumbre central. Alrededor de los muros exteriores pueden verse dos o tres hileras sobrepuestas de diosas, dioses, reyes, héroes, cortesanos, y parejas en abrazo carnal así como, en algunos casos, frisos que representan varias formas de bestialidad. Los interiores están igualmente ornamentados, con un pórtico abierto que conduce hasta una sala central y un vestíbulo, más allá del cual se encuentra un sanctasantórum que contiene una estatua del dios principal. De hecho, escultura y arquitectura encajan con tanta perfección que cada edificio parece haber sido concebido por un solo creador.
    
La llegada hasta Khajuraho puede no ser fácil, ya que esta población se encuentra realmente en el "fin del mundo" y requiere un largo viaje en autobús por estrechas carreteras secundarias. Es preferible llegar hasta allí en avión, y la Indian Airlines ofrece un vuelo Delhi-Agra-Khajuraho-Benarés diario. Los aviones suelen ir muy llenos, así que es preciso reservar con tanta antelación como sea posible. Los autobuses salen de Agra, Ghansi y Jhansi, y si se viaja en tren hay que hacer transbordo en esta última localidad y seguir en autobús.
    
    
Estanques de Kerala
La compleja red de lagunas, lagos, ríos y canales de la franja costera de Kerala forma la base de un estilo de vida regional muy característico, y un viaje en barca por estas aguas internas constituirá uno de los momentos más interesantes de una visita a este estado. Las barcas atraviesan lagos poco profundos, rodeados de palmeras y sembrados de redes chinas, y avanzan por estrechos y sombreados canales donde los nativos cargan fibra de coco, copra y anacardos en sus barcazas. En el camino, se detienen en pequeños asentamientos, donde la gente vive de lo que obtiene en unas estrechas lenguas de tierra, de tan sólo unos metros de ancho, cuidadosamente cultivadas. A veces puede verse alguna barca tradicional, de enormes velas, y con la proa tallada en forma de dragón. El viaje más popular por estas aguas es el trayecto de ocho horas entre Quilon y Alappuzha, pero la mayoría de compañeros de viaje en esta ruta serán visitantes extranjeros. Para disfrutar de una experiencia más local, o si se desea simplemente embarcarse en un viaje más corto, algunas barcas locales cubren el trayecto de Alappuzha a Kottayam y Changanachery.
      
Kollam se encuentra en la ruta de Thiruvananthapuram a Ernakulam, cubierta por numerosos autobuses, además de encontrarse casualmente situada en la confluencia de cuatro líneas de ferrocarril distintas. No representa ningún problema llegar hasta allí desde cualquier ciudad meridional importante, aunque está muy lejos de Delhi (2.756 km.)
    
Islas Andaman y Nicobar
Este rosario de 300 islas tropicales, cubiertas de exuberante selva, se encuentra en la bahía de Bengala, entre la India y Birmania, y se extiende casi hasta la punta de Sumatra. Desde un punto de vista étnico, las islas no forman parte de la India y, hasta hace muy poco tiempo, sólo estaban habitadas por pueblos tribales indígenas. La mayoría de las islas Andaman y Nicobar están desiertas, rodeadas de arrecifes de coral, y cuentan con playas de arena blanca y un agua increíblemente transparente. Éste es un lugar excelente para practicar el buceo y el submarinismo, y para relajarse en la playa. Los turistas indios pueden moverse libremente por las islas, aunque los extranjeros deben procurarse primero un permiso de 30 días, que autoriza a viajar solamente por ciertas zonas. Hay vuelos regulares desde Calcuta y Madrás hasta Port Blair en South Andaman; los permisos se extienden en el aeropuerto de llegada. Para arribar hasta las islas, también se puede viajar en barco desde Calcuta y Madrás, pero éste tarda cuatro días y no sale con mucha frecuencia; si a pesar de todo se desea tomar el barco, el permiso debe solicitarse por adelantado.
  
Parque Nacional de Kanha
Kanha es uno de los parques nacionales más grandes y remotos de la India, y abarca 1.945 km² de selva y praderas sembradas de árboles, regadas por una extensa red de ríos y riachuelos. El Libro de la selva, de Rudyard Kipling, está ambientado en este parque, que cuenta con una excelente variedad de fauna salvaje, incluidos el leopardo, el chital (ciervo moteado), el sambar (el mayor ciervo indio) y, el más famoso de todos, el tigre. Se pueden realizar excursiones en elefante a primeras horas de la mañana y últimas de la tarde, si bien cada vez resulta más improbable vislumbrar algún tigre, a causa de la actividad de las bandas de cazadores furtivos. Aunque los animales salvajes pueden verse en cualquier momento, hay más probabilidades de divisar alguno en los meses más cálidos, de marzo y abril, ya que entonces los animales salen de sus guaridas entre los árboles en busca de agua. El parque permanece cerrado del 1 de julio al 31 de octubre.
      
Hay autobuses estatales directos que salen dos veces al día de Jabalpur. Se trata de unos vehículos viejos y destartalados, con muy poco espacio (por lo menos hasta Mandla), de manera que no conviene viajar con mucho equipaje. La estación de ferrocarril más cercana está a casi dos horas en autobús.

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