GUATEMALA

Guatemala el nombre de Guatemala proviene del cakchikel quaktemalan que significa Tierra de Bosques. En efecto, este es un país con grandes riquezas naturales. Su territorio posee un paisaje variado formado por montañas, valles y más de 30 volcanes. Sobresalen dos cadenas montañosas, la Sierra Madre y los Cuchumatanes. Difiere la zona norte, que es selvática, abundante en maderas preciosas, árboles productores de chicle y petróleo. Además, posee costas en ambos océanos.
A la llegada de los conquistadores españoles, a principios del siglo XVI, el Imperio Maya contaba ya con una rica historia de más de 3,000 años.
Aunque el idioma oficial es el español, este es un país multiétnico, conformado por 22 grupos sociolingüísticos de raíz maya, además del Xinca y el Garífuna.
Actualmente se encuentra organizada en 22 departamentos y 331 municipios. El clima es cálido tropical, más templado en el altiplano. La mayoría de las ciudades principales están situadas en la parte sur del país; las ciudades principales son la capital Guatemala, Quetzaltenango y Escuintla.
quizá lo más emocionante sea vivir la experiencia del rico patrimonio maya. Esta asombrosa cultura ha dejado algunas de las ruinas más impresionantes de la región, muchas de las cuales aún forman parte de rituales sagrados. Los templos de Tikal pueden visitarse cómodamente desde la localidad isleña de Flores, mientras que el viaje que se adentra en las selvas de El Petén hasta remotos lugares como El Mirador merece tanto la pena como el propio destino. Enclaves menos conocidos como Quiriguá y Takalik Abaj son fácilmente accesibles y hay quien dice que la visita resulta más gratificante: la atmósfera se percibe amplificada, ya que probablemente el viajero será el único visitante.

El legado de los mayas domina poderosamente la moderna Guatemala, ese complejo panorama de bullicio urbano y esplendor rural. Menospreciada por muchos, su prosaica capital es la Guatemala más viva, y en ella se hallan algunos de los mejores museos, restaurantes y centros culturales del país. Si todo eso llegara a abrumar un poco, el esplendor colonial de Antigua no queda lejos por carretera y en cada uno de sus rincones surge una nueva escena de postal. Si se busca algo intermedio, conviene poner rumbo a las montañas; muchos visitantes consideran Quetzaltenango, segunda ciudad del país, la fusión perfecta entre la auténtica aventura y todos los servicios para el viajero.

Queda aún la magnificencia de la campiña guatemalteca: volcanes y lagos separados por agrestes bosques, junglas, maizales y pequeñas granjas, y el encanto de su sencilla vida rural. El viaje de la montaña a la costa atraviesa 32 microclimas. Al oeste, un volcán domina el horizonte, casi implorando ser escalado. Al norte, las tórridas junglas de El Petén rodean amplias ruinas mayas, vibrantes de exótica vida natural. El centro del país está cubierto de exuberantes laderas, tapizadas de bosques nubosos donde habita el esquivo quetzal y veteadas por redes de grutas que pueden ser exploradas en un par de horas en neumático o en expediciones de dos días. Al este, la combinación de las vías fluviales del Río Dulce y el lago Izabal proporcionan un refugio seguro para los yates durante la temporada de huracanes y para la fauna y flora en extensas reservas de humedales. Y no se puede hablar del paisaje de Guatemala sin mencionar su mayor belleza, el Atitlán, un lago rodeado de volcanes que lleva siglos fascinando a los viajeros.

Los guatemaltecos son en general un pueblo cordial y acogedor, y el viajero no se sentirá extraño durante mucho tiempo. La aventura aguarda, y aunque viajar por Guatemala se caracterizó antaño por las dificultades y la incertidumbre, hoy el mayor reto suele ser encontrar tiempo para abarcarlo todo.

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